Tenemos que…

“Tenemos que” nunca fue un buen comienzo para nada. “Quiero”, “puedo”, “voy a” son mejores opciones para construir nuestras frases, nuestros días y… ¿por qué no? También nuestras amistades. Y hoy, al hablar de amigos, irremediablemente me acuerdo de una persona por encima del resto.

Empiezo por aplicarme el cuento con este post, amiga. Reconozco que yo soy más de “tenemos que” y que, como en casi todos los aspectos de la vida (porque algún defectillo tendrás, aunque yo no te lo encuentre), también en este eres un ejemplo a seguir. Y es que tú eres más de “querer es poder”.

Es cierto que nuestra amistad no entiende de tiempo. No importa cuántos sean los días o los meses (espero que nunca años) que transcurran sin que nos veamos. La complicidad es la misma que si hubiera pasado una hora desde la última vez. Y es que nosotras podemos tener una larga conversación apenas con mirarnos. Es lo que nos ha dado compartir filosofía de vida, maneras de sentir, e incluso, vivencias similares.

complicidad amigas
Fotografía: Caroline Hernández.

Lo típico sería continuar afirmando que nuestra amistad tampoco entiende de espacio. Y así es. Pero preferiría tenerte a los diez minutos que separan nuestros pueblos. Aunque nos viéramos con la misma frecuencia que ahora que nos alejan 600 kilómetros. Sin embargo, la añoranza sería más llevadera. Porque sí. Añoro los cafés que convierten una tarde cualquiera en el mejor plan que pudiera programar. Añoro las tardes de compras. Añoro arreglar el mundo contigo, con una conversación que empieza recordando los años de universidad. Añoro las risas. Y también añoro las lágrimas.

Gracias por los cafés
Fotografía: Hanny Naibaho.

Quiero un viaje contigo. Puedo ser menos dejada y escribirte cada semana. Voy a planificar una escapada a Madrid.

¡Feliz cumpleaños, Esther!

Laura M. Jiménez

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